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Teleña, 22 de febrero de 1831 — Cuenco, 12 de septiembre de 1900. Pionero de la fotografía en Asturias y escritor.

José Ramón Alonso Villarmil nace en el “Palacio de Teleña”, una de las casas solariegas de los González de Teleña, heredado por su padre de su primer matrimonio con María Josefa González de Teleña, única sobrina de D. Pedro González de Teleña (1714-1806), cura de Abamia. Era hijo de José Alonso de Sobrecueva y de Rita González-Villarmil, sobrina de Miguel González Villarmil, el párroco de Santa Eulalia de Abamia que consagró su curato a ennoblecer el primitivo sepulcro de Don Pelayo mediante la magna restauración interior acometida durante el reinado de Carlos III. Eran sus abuelos paternos Antonio Alonso y Bernarda de Sobrecueva, de Corao y maternos Manuel González-Villarmil y Jacinta Fernández Huerta naturales de Godos (Oviedo)[i].

El penúltimo de siete hermanos, su infancia transcurre en el ambiente familiar de su pueblo natal. A partir de los quince años, entre los años de 1841-1853, termina los estudios primarios y el bachiller en Oviedo, donde vive con con sus tíos D. Fernando y Fray Alejandro[ii]. Allí recibe clases de violín del profesor Sr. Duque. Sus tíos le sufragan los gastos de sus estudios superiores en París, en la Universidad de “La Sorbona” donde se licencia, regresando de nuevo a su tierra.

En el tiempo transcurrido en París entre los años cincuenta y tres y cincuenta y seis, José Ramón demuestra gran habilidad, destreza y comprensión del manejo de los nuevos aparatos descubiertos y sus aplicaciones en las nuevas ingenierías. Inmerso en la corriente de industrialización tecnológica que comienza en Europa, de todo tipo de materias, como la topografía (antigua agrimensura), dibujo, arquitectura, botánica, agronomía, minería, etc., toma una especial afición a la naciente fotografía que en esos años está en sus comienzos en Francia y que más tarde, a su regreso, desarrolla en Asturias, primero como trabajo y más tarde como afición.

Su infancia y juventud están muy ligadas a Covadonga, tanto por la cercanía de Teleña, su pueblo natal, al Santuario como por la educación religiosa que recibió de todo su entorno familiar. Esta proximidad quedó plasmada en el Álbum de la Real Colegiata, donde su firma testimonia alguna de las visitas realizadas. Así en 1856, recién llegado de París, 1859, ya casado, y 1862 estuvo en Covadonga. Las siguientes visitas de las que tenemos constancia por el citado álbum, en 1865, tienen ya carácter profesional. El 13 de agosto anota: “En el día 8 de agosto saqué de este Real Sitio de Covadonga 4 vistas estereoscópicas. y el 13 del mismo mes el retrato de la Santísima Virgen. Todo de fotografía”. Aunque por anotaciones del propio Villarmil en el dorso de algunas fotografías de Covadonga parece que también en julio de 1865 estuvo tomando fotografías: “Vista de la Real Colegiata de Covadonga antes de la redificación (sic) / tomada en Julio de 1865”. Una de estas fotografías es a la que alude Luís Menéndez Pidal, al referirse al canapé del año 1777 (reinado de Carlos III) que existe en Covadonga: “En una vieja vista del lugar, tomada por el fotógrafo Villarmil, de Cangas de Onís, se ve el citado canapé al borde de la calzada subiendo en pina cuesta frente a la Colegiata, donde más tarde se ha de construir la actual escalinata de piedra y el muro de contención de la terraza contigua a la misma”[iii].

Francisco Crabifosse, estudioso de la fotografía en Asturias, le atribuye dos fotografías de Covadonga, realizadas hacia el año 1863, y le señala como “el segundo fotógrafo de quien tenemos constancia de la realización de diversas fotografías de Covadonga”, después Alfredo Truan Luard. Y añade que de estas fotografías, anteriores a las obras de renovación del santuario del obispo Sanz y Forés, pronto hará publicidad para su venta, pues en un anuncio publicado en El Eco de Avilés apenas un año después indica que «Vende vistas del Real Santuario de Covadonga». También señala la falta de continuadores inmediatos en esta labor pionera de Villarmil, la producción y venta de fotografías del Santuario de la Virgen de Covadonga, debiendo esperar a los trabajos de Vicente Pérez Sierra. En el expresado álbum aparecen apuntadas otras dos visitas, el 17 de julio de 1872, y la efectuada el 18 de julio de 1876, acompañado de sus tíos D. Fernando y Fray Alejandro.

Cuando José Ramón Alonso Villarmil fotografía Covadonga en el año 1865, es ya un padre de familia con cinco hijos. Reside en Cuenco (Margolles, Cangas de Onís), por haber contraído matrimonio con Cándida Villar Sarro en el año 1858. De su esposa se conserva un retrato daguerrotipo, quizá uno de los primeros trabajos de José Ramón Alonso Villarmil, pero con los datos que conocemos esta opinión no pasa de conjetura[iv].

Bien pudieran ser esas fotografías de Covadonga el punto de partida de su carrera profesional, pues del año 1866 son las primeras noticias de su trayectoria, publicadas en El Eco de Avilés. Y de este mismo año es un manual manuscrito que titula “Apuntes de fotografía para el uso de Dn José Ramón Alonso Villarmil vecino de la villa de Cangas de Onís”.

A la villa del Adelantado debió llegar procedente de Corias, adonde le escribe Fernando del Fresno con fecha del 4 de julio de dicho año y donde ya no se encontraba[v].

En el número correspondiente al 30 de junio de 1866 del dominical avilesino se publica el primero de los anuncios:

Buena ocasión. Acaba de llegar a esta villa el acreditado y conocido fotógrafo Sr. Villarmil en donde permanecerá algunos días; retrata desde las nueve de la mañana hasta las cuatro de la tarde, a excepción de los días muy oscuros y lluviosos. El precio del primer retrato es de 30 rs. y a 4 las tarjetas. Conservará el cristal año y medio, por si alguno de los que se hayan retratado quiere hacer algún pedido. También retrata en tamaño para alfiler. Vende vistas del Real Santuario de Covadonga. Su galería, Plaza mayor, posada de doña Rita de Nava[vi].

Al domingo siguiente se repite el anuncio, con el añadido de esta gacetilla:

A retratarse. Según el anuncio que en otro lugar insertamos, tenemos entre nosotros, por poco tiempo, al inteligente fotógrafo Sr. Villarmil. A pesar del mal tiempo que vamos experimentando, y de la improvisada galería que tiene colocada hemos tenido el gusto de ver algunas pruebas muy buenas, debidas sin duda a las máquinas y productos químicos excelentes; pues en muy pocos segundos, logra sacar las personas con todos sus detalles[vii].

Al mes siguiente, el domingo 12 de agosto aparece la última de las noticias que nos han llegado:

El acreditado fotógrafo Sr. Villarmil que hace tiempo se encuentra en esta villa, nos participa que por pocos días traslada su gabinete a la inmediata población de Luanco. Antes de las ferias tendremos el gusto de verle entre nosotros a fin de cumplir los muchos encargos que le tienen hecho[viii].

De su periplo por las tierras centro-occidentales de Asturias apenas nada más sabemos, salvo que en octubre de 1869, se encuentra en Ribadeo, pues allí le escribe José Sierra Payba, fotógrafo, editor y almacenista de productos fotográficos. De su trabajo en esta localidad conocemos una “vista del Fondrigo en la Vega de Rivadeo (sic)”[ix].

Es en esta década de los años 60 del siglo XIX cuando Villarmil perfecciona su oficio. Fernando del Fresno Cueli, fotógrafo ovetense y fabricante de placas al gelatino-bromuro, es su proveedor de materiales fotográficos y su consejero en las diversas técnicas y avances de la fotografía, pero no el único, pues por la mencionada carta de Sierra Payba sabemos que Villarmil se había interesado en la adquisición de la revista La Fotografía y el Formulario práctico de Fotografía editados por el sevillano, que le recomienda asimismo la obra de Disdéri:

ambas publicaciones le serán útiles como lo prueba que la mayor parte de los fotógrafos de España las han adquirido. Además le recomiendo la obra de Mr. Disdéri[x] que tengo en mi repertorio su precio 60 reales que aunque está en francés comprenderá muy bien particularmente en la parte de sus fórmulas. Con todo este repertorio podrá conocer cuanto sobre fotografía se conoce, tanto de clichés para fantasmagoría, vistas transparentes, porcelana, alabastro y en fin muchos primores publicados en el mismo.

Jean Laurent, francés establecido en Madrid, y sus compatriotas parisinos F. Carrier, fabricante de papel sensible y H. Martin, constructor de aparatos fotográficos, fueron otros de los comerciantes a los que recurrió Villarmil para surtirse de instrumentos y productos.

Alonso_Villarmil

José Ramón Alonso Villarmil. Autorretrato. Archivo: Familia Noriega (Corao).

Concluido ese periodo ambulante, Villarmil instala en su casa de Cuenco un gabinete fotográfico que gozó de gran fama en la comarca. El Carbayón alaba en uno de sus artículos sus “muy especiales dotes para cultivar toda clase de adelantos científicos”[xi]. Alterna entonces su trabajo de fotógrafo con el cuidado de las propiedades familiares y su actuación en levantamientos topográficos, tasaciones, particiones y las demás tareas propias de la administración de fincas[xii]. Entre los años 1880 y 1890, gracias a sus conocimientos de botánica y agronomía, es nombrado director de los viveros del Ministerio de Obras Públicas en el oriente de Asturias, para el abastecimiento de plantones a los trabajos de plantaciones de las carreteras de esta zona.

Fue concejal del Ayuntamiento de Cangas de Onís, por el distrito de Margolles, durante varias legislaturas, formando parte de la corporación municipal, presidida por Isidoro Cuesta, que inicia el Palacio de Justicia y la Cárcel del Distrito[xiii]. Intervino como mediador con el marqués de Canillejas, para que los pastores del concejo pudieran pastorear en los montes que habían sido desamortizados y siendo concejal de Obras, proyecta y construye el puente de Covaenes, sobre el río Zardón en el camino de Labra a Peruyes, aún existente, y entre otras cosas proyecta también el cementerio de Triongo, así como una serie de retablos para iglesias.

Alonso Villarmil también tuvo inquietudes literarias, pues además de sus colaboraciones periodísticas en El Carbayón de Oviedo y otros de la emigración. En el año 1855 había escrito un “vía crucis” para la capilla de Teleña, de la que era patrono. También unas “octavas a la muerte de D. Pelayo” así como otros escritos de relatos costumbristas en “bable”: Diálogos entre el puente viejo y el puente nuevo (1860), Conversaciones entre Perico y un Sr. Feudal (1877), Noches de invierno en una aldea (1880) y Viaje de un padre y un quinto a Oviedo (1893). Dio continuidad a su afición literaria como corresponsal del diario ovetense El Carbayón y colaborando en la prensa asturiana de la emigración.

Viudo, se casó en segundas nupcias con Ramona del Cueto Carriedo en el año 1883, de la que no tuvo hijos. Muere en Cuenco (Margolles) el 12 de septiembre de 1900, a los 69 años de edad.

De entre sus hijos, debemos destacar a dos que compartieron su dedicación a la fotografía:

Bernardo Alonso Villar

Nacido en Margolles en 1859, compartió con su padre la pasión por la fotografía. En el año 1873, emigra a la República Oriental del Uruguay y después de 18 años de ausencia, regresa para visitar a su familia. Acompañado de su señora, un hijo y una criada, su estancia en Asturias se prolonga desde el 4 de agosto de 1891 hasta el 24 de agosto de 1893, regresando a Uruguay en diciembre de 1893. Durante ese tiempo, instala un estudio fotográfico en la casa familiar de Cuenco (Margolles), según leemos en el semanario El Auseva, de Cangas de Onís:

Merece hacer mención en esta carta de la galería, que para retratar está montando en el barrio de Cuenco, D. Bernardo Alonso Villarmil y Villar, quien procedente del la República del Uruguay hace unos meses llegó con su distinguida y cariñosa Sra. a visitar a su familia, de la cual se había despedido hace unos 18 años. / Dicho Sr. que, más bien por mera curiosidad que por vía de lucro, posee el arte de retratar, adquirió en Madrid tres magníficas y grandes cámaras con sus accesorios de primera clase, dos oscuras de galería y viaje, aplicadas para retratos que pueden tener de dimensión 18 centímetros por 24, la otra cámara solar es la destinada para ampliaciones, sus dimensiones grandísimas, tanto, que puede dar imágenes de 45 por 56 centímetros. Añádase a estos aparatos porción de drogas, e infinidad de objetos químicos que también adquirió para el retoque e iluminación; una máquina de tallar madera para la confección de cuadros, porción de sierras, estuches y se comprenderá el buen gusto que el Sr. Alonso tiene en el particular. Esto unido a las explicaciones que puede recibir de su Sr. padre, D. José R. A. Villarmil, de cuyo arte es bien conocido en la mayor parte de la provincia, claro está que los trabajos rayarán a la altura de los mejores de su clase[xiv].

Y en el mismo semanario podemos seguir la evolución de su trabajo:

Hemos visto una colección de retratos y vistas sacadas por el fotógrafo de Margolles, D. Bernardo Alonso, que la verdad rayan en perfección en el arte de la fotografía. De las vistas, sobresalen el de la gran haya de Collera, a cuyos lados se ven: su dueño D. Eduardo Martínez y familia; el de la Iglesia de dicho pueblo con una porción de personas en el pórtico; el de la casa de Piles también en Collera, con su capilla, hórreo y cercados; y otra vista de la Escuela de Margolles, con más de 70 niños colocados en las ventanas y fuera en el campo[xv].

Apenas unos meses después, en el mismo medio escrito, una señora agradece públicamente a Bernardo Alonso Villar el regalo de “unas magníficas fotografías, hechas con arreglo a todos los adelantos modernos” que, según el redactor, “son indudablemente perfectas, y en que admira la habilidad y talento del fotógrafo, por afición, D. Bernardo A. Villarmil”[xvi]. Según parece, también tenía un negocio de fotografía en Montevideo.

Ramón Alonso Villar

Nace en Margolles en 1861. Se va a Madrid desarrollando varios trabajos y, a la vez, cursa los estudios de derecho en la Universidad Central. Desarrolla su trabajo de abogacía en Madrid y llega a ser procurador en Cortes por esta ciudad. También parece que su padre le trasmitió la afición a la fotografía, ya que montó un estudio fotográfico en Madrid. Murió en Madrid el 30 de noviembre de 1927.

Francisco José Pantín Fernández, en colaboración con Jesús Prieto Aza

Artículo publicado en: Pantín Fernández, Francisco José & Meneses Fernández-Baldor, María del Carmen, Hombres y Mujeres de Abamia, Corao, Asociación Cultural Abamia – Excmo. Ayuntamiento de Cangas de Onís, 2012, pp. 123-131.

[i] Archivo parroquial de Santa Eulalia de Abamia. Bautismos, 1824-1838. “En la iglesia parroquial de Santa Eulalia de Abamia, el día veinte y tres de febrero del año de mil ochocientos treinta y uno, yo D. Pedro Díaz, cura propio de ella, bauticé solemnemente un niño que nació el día antecedente y le puse por nombre José Ramón: es hijo legítimo y de legítimo matrimonio de D. José Alonso y de Dª Rita González, vecinos del lugar de Teleña de esta parroquia. Fueron padrinos, D. Antonio Alonso, hermano del bautizado y D.ª Juana Calleja, residente en esta parroquia y natural de la Villa de Llanes. Advertí lo debido, la madrina no tocó y lo firmo. Pedro Díaz [firma y rúbrica]”.

[ii] Fray Alejandro González-Villarmil, prelado de la orden de San Francisco del obispado de Puebla y rector del colegio de San José de Gracia de Orizaba en México, y D. Fernando González-Villarmil, canónigo beneficiado de la catedral de Oviedo.

[iii] Menéndez Pidal y Álvarez, Luís, La Cueva de Covadonga, Santuario de Nuestra Señora la Virgen María, Oviedo, IDEA, 1958, p. 26.

[iv] Del matrimonio nacieron siete hijos: Bernardo (1859); Ramón (1861—30 de noviembre de 1927); Celestino José (1º de junio de 1862—18 de agosto de 1936), fraile dominico, prior y profesor de ciencias en el colegio de los Dominicos de Vergara, prior del Convento de Corias y maestro de novicios en la casa de Navelgas. Murió mártir de la Guerra Civil española el 18 de agosto de 1936. Beatificado el 28 de octubre de 2007 en Roma; Aurelio (1863—1890), militar del Cuerpo de Ingenieros, falleció de una caída con el caballo saltando el canal de Isabel II en Madrid; José (1865), emigró a México v Uruguay donde se encontraba su hermano Bernardo. Montó un negocio en la ciudad de Nicho Pérez del departamento de Minas y estaba avecindado en el departamento de la Florida. Casado, a partir de 1903 no aparecen mas noticias de él; Jesús Sacramento (1869—25 de noviembre de 1955), fraile dominico; y Cándida (1870—1919), abuela de quien esto escribe. Cándida Villar Sarro, primera esposa de Villarmil y madre de sus hijos, falleció el 13 de octubre de 1872, a los 35 años de edad.

[v] Carta de Fernando del Fresno a José Ramón Alonso Villarmil. Oviedo a Corias, 4 de julio de 1866. [El año correcto es 1886]

[vi] El Eco de Avilés, Avilés, año I, núm. 5, domingo 30 de junio de 1866, p. 8.

[vii] Íd., núm. 6, domingo 8 de julio de 1866, p. 7.

[viii] Íd., núm. 11, domingo 12 de agosto de 1866, p. 8.

[ix] Carta de José Sierra Payba a José Ramón Alonso Villarmil. Sevilla a Ribadeo, 27 de octubre de 1869.

[x] André Adolphe Eugène Disdéri, uno de los grandes fotógrafos franceses, inventor del formato “carte de visite” y autor de L’art de la photographie (París, chez L’auteur, 1862), obra a la que hace referencia Sierra Payba.

[xi] El Carbayón, Oviedo, 30 de abril de 1885, según Francisco Crabifosse, en Covadonga. Iconografía de una devoción. Exposición conmemorativa del Centenario de la Dedicación de la Basílica de Covadonga, Covadonga, Patronato Real de la Gruta y Sitio de Covadonga, Gobierno del Principado de Asturias y Arzobispado de Oviedo, 2001, pp. 320-323.

[xii] Desde 1878 hasta su muerte en 1900, fue administrador de todos los bienes de la familia Asón, de Pola de Siero, en los términos municipales de Cangas de Onís, Llanes y Ribadesella, entre otros.

[xiii] El Auseva, Cangas de Onís, año V, núm. 222, de 7 de julio de 1895, pp. 1 y 2.

[xiv] Íd., año I, núm. 33, 29 de noviembre de 1891, p. 2.

[xv] Íd., año II, núm. 63, 26 de junio de 1892, p. 3.

[xvi] Íd., año II, núm. 79, 16 de octubre de 1892, p. 3.