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Desde la lejana restauración de iglesias en tiempos de D. Pelayo, mencionada en las Crónicas Asturianas[i], hasta la actualidad, los habitantes del concejo de Cangas de Onís han levantado edificios religiosos que aún hoy enaltecen nuestra geografía. A finales del siglo XIX y primeras décadas del XX tuvo lugar una de las últimas etapas de este proceso con la construcción de algunas capillas particulares como ésta que aquí tratamos o la de Nuestra Señora del Carmen, anexa a la casa de Diego Sánchez Junco y Avelina Garro, hoy Oficina de Turismo. Es el momento también de la reconstrucción de la capilla de San Antonio gracias a la filantropía de don Federico Ortiz a quien recordó el Ayuntamiento de Cangas de Onís el año 2016 con la edición de un libro; poco después se erigiría en Corao la actual iglesia parroquial de Santa Eulalia de Abamia, inaugurada en 1915.

En esta parroquia, a finales del siglo XIX, no había pueblo que no tuviese un edificio destinado al culto religioso con la única excepción de su lugar más occidental, Perlleces, limítrofe con la vecina parroquia de Santa María de Cangas de Onís. Ignoro si lo tuvo en épocas pasadas, si los feligreses acudían a la cercana capilla de Santa Eugenia, en Sobrecueva, o si asistían, sencillamente, a la antigua parroquial de Abamia.

En todo caso una vecina, Josefa Labra Fernández, quiso poner remedio a esta situación con la construcción de una capilla particular junto a su casa natal. Nacida en Perlleces el 25 de junio de 1838, era hija de Antonio Labra Valle (Perlleces, 1819 – Madrid, 1893) y de Josefa Fernández Fernández (Isongu, 1814 – Perlleces, 1880). Casó en primeras nupcias con Felipe Pellico de Francisco con quien tuvo un hijo llamado Alfonso Pellico Labra que falleció de niño. Viuda, contrajo un segundo matrimonio con Adriano Díaz Rivero[ii], un militar natural de Ponga del que se divorció en 1912 y del que enviudó al año siguiente.

Antonio Labra Valle había emigrado a Madrid donde adquirió y dio nombre a la afamada taberna Casa Labra, ubicada en el número 12 de la céntrica calle Tetuán, a unos pasos de la Puerta del Sol. Escribe Carlos Osorio[iii] que dos asturianos procedentes de la comarca vaqueira, Juan Berdasco y Manuel Rodríguez, habían fundado la taberna en el año 1860 cuando la calle aún se llamaba “de los Peregrinos”. En 1863 el edificio fue demolido para adaptarlo a la reforma y ampliación de la Puerta del Sol pero dos años después, y en el mismo lugar, se rehace la taberna que Antonio Labra Valle toma a su cargo en el año 1869.

En este establecimiento emblemático, auténtica embajada canguesa en Madrid donde Antonio Labra Valle oficiaba de “protector de todos sus paisanos”[iv], nació el Partido Socialista Obrero Español. El 2 de mayo de 1879 veinticinco personas, entre las que se encontraba Pablo Iglesias, fingiendo la celebración de una comida patriótica, una más de las que se organizaban en esa señalada fecha, se reunieron clandestinamente en Casa Labra y fundaron el PSOE, un partido político para luchar por los derechos de los trabajadores.

Antonio Labra Valle, que había fallecido en Madrid en 1893, dejó como única heredera a su hija Josefa[v] casada por entonces con el comandante del ejército retirado Adriano Díaz Rivero, quedando el matrimonio al frente del establecimiento hasta el año 1907 cuando se traspasa a una familia segoviana, los Pérez Bermejo, y desde entonces acá, con múltiples cambios de titularidad, Casa Labra se ha erigido como una de las referencias gastronómicas típicas de la capital de España[vi].

Unos meses después del fallecimiento de su padre, Josefa Labra Fernández solicitó licencia para la construcción de una capilla en Perlleces. Fue su tío Ramón quien interesó a la corporación municipal de Cangas de Onís para que nombrara una comisión que señalase el terreno para su construcción con sujeción al proyecto y plano que adjuntaba, desconocidos para nosotros así como su autor[vii].

La capilla, inscrita en el Inventario Arquitectónico de Asturias (IPAA) y en el Catálogo Urbanístico de Cangas de Onís, es de propiedad eclesiástica tras su cesión por la familia Labra. Aunque en éstos —inventario y catálogo— y en otros escritos, se cite a la capilla bajo la advocación de San Antonio se trata de un error que se ha ido repitiendo de unos a otros, pues está dedicada a San José[viii].

Es una capilla de estilo rural, de nave y presbiterio rectangular con pórtico a los pies. En el catálogo urbanístico se la describe del siguiente modo:

Capilla de planta rectangular precedida de pórtico diáfano cubierto a tres aguas con armadura de madera sobre pies derechos que asientan sus basas en podium corrido. La nave cuenta con techumbre a doble vertiente, así como la sacristía, de menor altura, adosada al muro testero. Muestra su fábrica enlucida. El imafronte abre con portada e amplio arco de medio punto ejecutado con dovelas de despiece radial, remata en los ángulos con bolas sobre troncos de pirámide y culmina con espadaña de un ojo con cruz en su cenit. Como aperturas de luz cuenta con dos ventanas en la nave y otras dos en la sacristía. En cuanto al interior, la nave cubre con bóveda de cañón y la sacristía con madera[ix].

Perlleces03D. Adriano Díaz Rivero y D.ª Josefa Labra Fernández. Fotografía: F. Gutiérrez. San Bernardo, 1. Madrid.

Josefa Labra Fernández fundó la capilla[x] en el año 1894. Por algunos sueltos de prensa publicados en El Auseva sabemos ciertos pormenores de su construcción. Así, el 2 de julio de ese año, el semanario cangués revela que doña Josefa Labra y su esposo se encuentran en Cangas de Onís para pasar la temporada veraniega. Ambos se trasladan a Perlleces “para activar y dirigir los trabajos de las obras de la capilla que tiene en construcción en dicho pueblo, con objeto de abrirla al culto lo antes posible con una festividad solemne y brillante, digna de la generosidad y desprendimiento de tan apreciables personas”[xi]. Días después, El Auseva publica noticias sobre la dotación de imágenes:

Están en poder de nuestro amigo D. Adriano Díaz, vecino de la Corte, tres magníficas imágenes que la esposa de dicho señor destina a la capilla de San José de Perlleces, que merced a los sentimientos cristianos de la virtuosa Sra. D.ª Josefa Labra de Díaz, se abrirá al culto dentro de breve plazo.

Dichas imágenes son preciosas, según nos asegura persona que ha tenido ocasión de verlas.

Consisten en una Dolorosa, verdadera obra de arte; una hermosa escultura de San José, cuyo Niño Jesús es obra de bastante mérito, y una imagen que representa a San Antonio de Padua, y su escultura, obra de nuestro paisano, natural de Ponga, D. Rafael Galán, es muy notable.

Además de estas imágenes, la Sra. de Díaz, dedica a la susodicha capilla un rico y admirable busto de Jesús Nazareno, obra de mucho mérito artístico.

También han adquirido siete valiosas y bellísimas casullas con destino a la capilla de Perlleces. La pila que ha de formar parte de los enseres, es en la que tomó agua bendita por última vez el general León.

Nuestros aplausos más sinceros a la virtuosa Sra. D.ª Josefa Labra de Díaz por sus sentimientos y nobilísimos propósitos en beneficio de sus paisanos[xii].

Contamos con algunas crónicas de la celebración anual de la festividad de San José en Perlleces el día 8 de agosto y, aunque carecemos de la reseña periodística correspondiente al año de su fundación, creemos que se festejó ese día en 1894. Si sabemos que dicho año se celebró por primera vez de manera brillante y con gran concurrencia, costeada por los fundadores[xiii]; y que desde el 1º de septiembre se ofició misa en la capilla todos los días festivos[xiv] en beneficio, no sólo de Perlleces, sino también de los pueblos próximos.

A partir de ese año la festividad de San José en Perlleces pasaría a ser una de las citas religiosas y sociales del concejo, celebrándose con toda pompa y solemnidad gracias a la esplendidez del matrimonio Díaz-Labra; con la presencia de destacados oradores, que ocupaban la cátedra sagrada, y de los mejores músicos populares de la comarca, siendo habituales los violinistas de Bode y Las Rozas y el gaitero de Sevares.

La fiesta se desarrollaba de la siguiente manera: A las siete de la mañana se oficiaba una primera misa, cantada, para la familia e invitados más próximos que después eran agasajados con el desayuno. Aguardaban a que fuese la hora para dar principio a la solemnidad, unos paseando y contemplando el paisaje y otros jugando a los bolos. Algunos de los invitados eran forasteros, madrileños en su mayor parte, los más pertenecían a la buena sociedad canguesa o estaban vinculados a Covadonga y el concejo.

A las diez o diez y media de la mañana daba comienzo la función religiosa con la procesión del glorioso San José hasta la fuente donde se colocaba un arco de follaje. Abría la marcha un magnífico ramo de pan, regalo de los dueños de la casa, al que seguían los músicos; a continuación era conducido un precioso estandarte ricamente bordado en oro, seda y felpilla, ostentando por una parte la imagen del patriarca y por la otra la de San Antonio de Padua, seguido de la cruz, los ciriales y la hermosa imagen de San José. Cerraban la procesión: el preste, los demás sacerdotes, varios particulares, el pueblo en masa y muchos devotos de los pueblos vecinos. De regreso a la capilla se comenzaba la misa solemne que oficiaban varios sacerdotes, acompañados por el coro de Cangas de Onís y en los intermedios por los músicos. Después del evangelio se pronunciaba el panegírico del santo desde uno de los balcones de la casa de la familia Labra.

Terminado el acto pasaban los invitados a la casa de doña Josefa donde eran obsequiados con la comida. A las tres de la tarde comenzaban a llegar los primeros romeros de Cangas y demás pueblos comarcanos viéndose, una hora después, el precioso campo lleno de gente. Varios músicos amenizaban la romería que se prolongaba hasta altas horas de la madrugada[xv].

Perlleces01

Del año 1907 es una pequeña crónica publicada en El Auseva que nos interesa recoger íntegra porque nos da contrapunto a las dos hermosas fotografías que reproducimos gracias a la gentileza de don Vicente Labra Vallina (al igual que la del matrimonio Josefa Labra Fernández – Adriano Díaz Rivero) y que nos permiten ilustrar de manera inmejorable este artículo. Dice así:

El citado día 8, a pesar de hallarse el cielo encapotado y amenazando lluvia, fueron bastantes los cangueses que a las ocho de la mañana se trasladaron al pintoresco pueblo de Perlleces.

A la hora acostumbrada, y previos los estampidos de gruesos palenques, dieron comienzo a la solemnidad con la procesión alrededor de la posesión de los fundadores, figurando en la misma un grandioso y hermoso ramo de pan regalo de la bienhechora D.ª Josefa.

De regreso la religiosa comitiva en la Capilla, dio comienzo a la misa solemne, cantada por el coro de esta ciudad con acompañamiento de la música de Bode.

Al ofertorio, y desde uno de los balcones de la casa, encargóse del sermón el ilustrado y virtuoso párroco de Naves, D. José Rodiles, el cual tiene bien sentada su fama como orador, recibiendo a su terminación cumplidos parabienes de los oyentes.

Por la tarde, y después de verificarse el remate del ramo, se celebró la romería en el Campo de la bolera amenizada por tres gaitas y el afamado violinista de Bode, estando muy concurrida y animada de romeros de los pueblos comarcanos, durando hasta bien entrada la tarde.

El acreditado fotógrafo de esta Ciudad Sr. Álvarez, sacó una fotografía de la procesión y otra del ramo en el momento del remate.

Los numerosos invitados a esta fiesta quedaron sumamente agradecidos de la galantería y amabilidad de los factores de la misma[xvi].

Aquí conviene decir unas palabras sobre el fotógrafo. Ángel Álvarez García se estableció, siquiera de manera temporal, en Cangas de Onís hacia el año 1906. Tenía su laboratorio en los bajos de la casa del Sr. Abego, pero no por ello dejaba de atender los compromisos adquiridos en otros lugares que le obligaban a ausentarse con frecuencia[xvii]. Aún así, debía ser el único profesional de la villa porque en El Auseva, que recoge los elogios de los clientes por su esmero y perfección, se dice que “honra al pueblo, por ahorrar la necesidad de acudir a otras partes para obtener buenas fotografías”[xviii]. Con anterioridad, había estado establecido en Infiesto junto a su hijo Enrique Álvarez Menéndez y quizá también en Luarca[xix]. Quiso el destino que Ángel Álvarez tuviese la desgracia de causar la muerte a Ricardo Espina, apodado Farruco, el 15 de febrero de 1911, siendo condenado a la pena de doce años y un día de reclusión, accesorias, costas e indemnización de cinco mil pesetas[xx]. A pesar de ello, el negocio de fotografía continuó funcionando algún tiempo, por lo que hemos de suponer que se hiciese cargo del mismo su hijo.

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Sus dos estupendas fotografías de Perlleces se corresponden, como indica la crónica, con la procesión y la subasta del ramo. Vemos, en la primera, el inicio de la procesión con los portadores del estandarte y ciriales, el ramo de pan, las imágenes de la virgen y San José y a los músicos. Distinguimos entre el público al cantor Manuel Suárez Vela, (a) Lata, junto a un sacerdote. En la segunda fotografía, observamos a los asistentes posando entre la capilla y la casa solariega de los Labra. Hemos podido identificar a tres vecinos de Corao, justo detrás de la hermosa y engalanada “xata de la rifa”; nos referimos a Francisco Álvarez Rivero, (a) El buen hombre, y a Estanislao Álvarez, (a) Calal, situados al lado de un jovencísimo Luis Vega Pubillones que porta su gaita. También se ve con claridad al violinista que, según indica El Auseva, era el famoso sarasate de Bode, José Blanco Cuenco, músico asiduo de la fiesta que igual cantaba la misa como subastaba el ramo, pues “nadie le aventaja en romerías tocando y rifando ramos”[xxi].

La familia Labra continuó costeando la celebración de la festividad de San José[xxii] durante años y en los años 50 del pasado siglo cedió a la parroquia la titularidad de la capilla. En ella fueron enterrados Antonio Labra Valle, su esposa Josefa Fernández Fernández, su hijo Antonio Labra Fernández, Felipe Pellico de Francisco y el niño Alfonso Pellico Labra.

Y como ocurre en todas las aldeas, también Perlleces ve disminuir su población y el pueblo se queda poco a poco sin jóvenes por lo que unas veces se celebran las fiestas religiosa y profana y otras sólo la religiosa, pero los vecinos, aún siendo pocos, no pierden el amor a su tierra y con esfuerzo conservan sus creencias y tradiciones y así, recientemente, han restaurado su capilla honrando la generosidad que hace más de un siglo tuvo una de sus más ilustres vecinas, doña Josefa Labra Fernández.

Quiero expresar mi agradecimiento a don Vicente Labra Vallina, don Emilio Ardines Lara y doña Aurelia Solís por su ayuda en la realización de este artículo.

Francisco José Pantín Fernández

Publicado, sin las notas, en: Fiestas de San Antoniu, Cangas de Onís, Sociedad de Festejos de Cangas de Onís, 2017, pp. 179-183.

[i] Gil Fernández, Juan, Moralejo, José L. y Ruiz de la Peña, Juan I. Crónicas Asturianas. Oviedo, Universidad de Oviedo, 1985, pp. 206-207. Crónica de Alfonso III, versión rotense: Entonces se puebla la tierra, se restaura la iglesia y todos en común dan gracias… En la “a Sebastián”, leemos: Entonces, por fin, se reúnen los grupos de fieles, se pueblan las tierras, se restauran las iglesias, y todos en común dan gracias a Dios…

[ii] Descalzo, Ramón R., “D. Adriano Díaz Rivero”, en El Auseva, Cangas de Onís, año XII, núm. 610, 30 de noviembre de 1902, p. 1.

[iii] Osorio, Carlos, El Madrid olvidado : El Madrid que fue y sigue estando ahí, Madrid, Ediciones La Librería, 2015, pp. 165-170.

[iv] El Auseva, Cangas de Onís, año III, núm. 110, 21 de mayo de 1893, p. 3: “Ha fallecido en Madrid, a los 74 años de edad, nuestro paisano y querido amigo D. Antonio Labra Valle. | Llevaba el Sr. Labra muchos años en la Corte, donde estaba establecido, siendo el protector de todos sus paisanos, a quienes colocaba ventajosamente, facilitándoles toda clase de recursos en tanto se proporcionaban destino, por cuyas bondades supo captarse numerosas simpatías”. Antonio Labra Valle era el propietario en 1879: Biblioteca Nacional de España, Hemeroteca Digital, Anuario-almanaque del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración, Madrid, Carlos Bailly-Baillière, 1879, p. 105.

[v] Su hermano Antonio Labra Fernández había muerto en Madrid el 2 de septiembre de 1885. Vid.: Biblioteca Nacional de España, Hemeroteca Digital, La Correspondencia de España : diario universal de noticias, año XXXVI, núm. 10.025, 2 de septiembre de 1885, p. 4.

[vi] Vid. Osorio, El Madrid olvidado. Aunque en el número 762 de El porvenir segoviano, del 11 de mayo de 1901, se hace referencia a Agustín Pérez, “sucesor de la Casa Labra”.

[vii] El Auseva, Cangas de Onís, año IV, núm. 146, 21 de enero de 1894, p. 3: “D. Ramón Labra Valle, ha interesado a la Corporación Municipal el nombramiento de una comisión para que le señale el terreno en que su sobrina D.ª Josefa de Labra, intenta construir una capilla pegante a la casa habitación, radicante en el pueblo de Perlleces, en este concejo, y con sujección al plano que también presentó”. También en el Boletín Oficial de la Provincia de Oviedo, Oviedo, núm. 116, 25 de mayo de 1894, p. 3.

[viii] Así la nombran los vecinos y en El Auseva (año IV, núm. 171, 15 de julio de 1894, p. 3) leemos “capilla de San José de Perlleces” y cinco años después (año IX, núm. 436, 13 de agosto de 1899, p. 2): “En Perlleces. Desde el año 1894 en que se inauguró la hermosa Capilla que, a expensas de los esposos D. Adriano Díaz y D.ª Josefa Labra se edificó en el pintoresco pueblo de Perlleces, se vienen celebrando sin interrupción todos los años el día 8 de agosto, la festividad del glorioso San José, bajo cuya advocación se fundó dicha Capilla, superando, si cabe, de año en año en pompa y solemnidad”.

[ix] Herráiz García, Luis Miguel et alii, Catálogo Urbanístico del concejo de Cangas de Onís, texto refundido (febrero 2005), p. 41.

[x] El Auseva, Cangas de Onís, año XIX, núm. 952, 26 de junio de 1909, p. 3.

[xi] El Auseva, Cangas de Onís, año IV, núm. 172, 2 de julio de 1894, p. 2.

[xii] El Auseva, Cangas de Onís, año IV, núm. 171, 15 de julio de 1894, p. 3.

[xiii] El Auseva, Cangas de Onís, año V, núm. 225, de 28 de julio de 1895, p. 3: “Tuvimos ocasión de saludar en esta Villa: (…) don Adriano Díaz, que como el año anterior costeará la magnífica fiesta de Perlleces, cuya Capilla es de la propiedad de su señora esposa. | Dicha fiesta sin duda será tan brillante como la celebrada por primera vez el año último y se verá tan concurrida como aquella, que todo lo merece el esfuerzo de los generosos costeadores de la misma”.

[xiv] El Auseva, Cangas de Onís, año IV, núm. 179, 8 de septiembre de 1894, p. 3. “Ya comienzan a experimentar los beneficios con la construcción de la Capilla de San José, en Perlleces, no sólo los vecinos de este pueblo, sino los inmediatos, que desde el 1º de este mes, tiene misa todos los días festivos, cuyo favor se debe a la fundadora de la capilla, que no omitió medio alguno hasta dejar cumplidos sus deseos. | Dios le premiará tan buena obra.”

[xv] El Auseva, Cangas de Onís, año V, núm. 227, 11 de agosto de 1895, p. 3 y El Auseva, año VIII, núm. 384, 14 de agosto de 1898, p. 3.

[xvi] El Auseva, Cangas de Onís, año XVII, núm. 854, 10 de agosto de 1907, p. 2.

[xvii] El Auseva, Cangas de Onís, año XVI, núm. 780, 10 de marzo de 1906, p. 3.

[xviii] El Auseva, Cangas de Onís, año XVI, núm. 793, 9 de junio de 1906, p. 3.

[xix] Crabiffosse Cuesta, Francisco, “Modesto Montoto en la historia de la fotografía asturiana”, en López Álvarez, Juaco (ed.), Modesto Montoto : una visión fotográfica de Asturias (1900-1925), Gijón, Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular – Ayuntamiento de Gijón, 1995, p. 13.

[xx] El Aldeano, Corao, año I, núm. 2, 15 de marzo de 1912, p. 3.

[xxi] Menda el Escarolero, “En Perlleces”, en El Auseva, Cangas de Onís, año XIX, núm. 959, 14 de agosto de 1909, pp. 1-2.

[xxii] El Sella, Cangas de Onís, núm. 41, de 11 de agosto de 1934, p. 4. “El miércoles pasado se celebró en este pueblo la fiesta de San José, a la que, a pesar del mal tiempo que hacía, acudió gran número de forasteros de los inmediatos pueblos. | Los actos religiosos fueron costeados, como de costumbre, por doña Antonina Cueto, viuda de don Vicente Labra”.