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Cangas de Onís, 30 de enero de 1785 – † Madrid, 8 de mayo de 1870. Militar, constitucionalista y demócrata, combatió durante la Guerra de la Independencia contra los ejércitos de Napoleón y al restaurarse el absolutismo de Fernando VII protagonizó, acompañando a otros ilustres asturianos como Rafael del Riego y Evaristo Fernández San Miguel, las conspiraciones de 1819 y 1820 que dieron paso al restablecimiento de la Constitución de 1812 durante el Trienio Liberal.

El brigadier Ramón María de Labra Gómez era hijo de Benito de Labra Martínez († 10 de agosto de 1807) y Magdalena Gómez Pilar († 8 de febrero de 1810). En general, las publicaciones que citan su año de nacimiento anotan como tal el de 1788. Por razones que ignoro, en el libro de bautismos se rectificó la fecha en este sentido, aunque las subsiguientes partidas bautismales no dejan lugar a dudas de su nacimiento en el año 1785. Fueron sus abuelos paternos Joseph de Labra y Juana Martínez, vecinos de Villanueva, y maternos Toribio Gómez y Manuela Pilar, vecinos del Mercado. En esta calle, haciendo esquina con la de José González Soto, todavía existe, aunque esperando su demolición, la llamada “casa de Labra”. De sencilla factura, tiene dos plantas y en la superior va un corredor simple. Conserva una piedra fechada en 1795, cuando aún pertenecía a la familia Sánchez Narciandi, enlazada con los Labra, y no tiene otro valor que el recuerdo de ser la casa familiar de nuestro biografiado[i].

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Casa de los herederos de Labra, hacia 1925. Fotografía: Amparito Sordo Sotres, publicada en Asturias, Paraíso del Turista (Covadonga, 1925), de Antonio Pérez Pimentel.

El 25 de mayo de 1808, Asturias se levanta contra Napoleón. Ramón María de Labra, que por entonces cursaba la carrera de Leyes en la Universidad de Oviedo, abandona los estudios y se alista en la 1ª División de Voluntarios de Asturias a las órdenes del coronel Méndez de Vigo, siendo nombrado, el 28 de mayo, sargento primero. En 1809 es Teniente del Regimiento de Villaviciosa[ii]. En este año desdichado, Labra combate en las batallas de Salamanca, Medina del Campo, y Alba de Tormes; en 1812 participa en el sitio y toma de Astorga, ocupada por los franceses; en 1813 es promovido a capitán y destinado a Cataluña, donde sirve a las órdenes del General Copons y Navia. Al concluir la guerra permanece en el ejército, destinado en los Pirineos y Barcelona[iii].

Hacia 1818, el Regimiento de Labra es destinado al Ejército expedicionario de Ultramar y acantonado en el Puerto de Santa María. Al año siguiente, el Conde de la Bisbal lo nombra Comandante del Batallón de Guías del General. Doceañista incondicional y acérrimo partidario de la Constitución promulgada en Cádiz, el capitán Ramón María de Labra participa el 8 de julio de 1819 en la Conjuración del Palmar con su batallón perfectamente dispuesto para la intentona[iv]. Fracasada la conspiración, es preso y encarcelado en el castillo de San Sebastián (Cádiz), del que se fuga en la noche de reyes de 1820 en compañía de Evaristo y Santos Fernández San Miguel, Felipe Arco Agüero, Fernando Marín y Demetrio O’Daly, presentándose en la Isla de León a las órdenes de Quiroga. El 27 de enero de 1820 se une a la columna volante de Rafael del Riego quien, en una exposición a las Cortes, declara “que la parte sana del batallón provisional del general del ejército expedicionario, conocido con el nombre de compañía de Guías había sido uno de los cuerpos que habían formado su columna móvil, siempre fiel y constante en su proyecto de salvar la patria, jamás había abandonado la lid, aunque muchas veces fuese atacado con fuerzas muy superiores; por lo cual pedía que se aprobase la existencia de dicho batallón, mudándole el nombre en el de batallón Constitucional de Fernando VII”[v].

Durante el Trienio Liberal, Ramón María de Labra está al mando de un batallón. Gil Novales lo anota como comandante del mencionado batallón Constitucional en 1820-1821. La Guía de Forasteros en Madrid de 1821, lo indica como Primer Comandante del Batallón Ligero de la Constitución (un batallón de infantería creado en 1820)[vi]. Otras fuentes lo sitúan entre el 30 de julio de 1821 y el 30 de enero de 1823, al mando del Batallón de Bailén. No he podido discernir si se trata de un mismo batallón pues en aquellos años era usual el cambio de denominación de los mismos o de distintas unidades militares.

En enero de 1831, su regimiento es acantonado en Navarra para luchar de nuevo contra los franceses, los llamados Cien Mil Hijos de San Luis. Ramón de Labra defiende Pamplona durante seis meses rechazando capitular, en contra del criterio de la mayor parte de oficiales. Por su heroica defensa de la capital navarra, le fue concedida la Cruz de San Fernando[vii]. Cuando después de un fuerte bombardeo Pamplona cae, en septiembre de 1823, Labra es hecho prisionero junto a 300 oficiales y enviado a Francia y desde allí emigra a Inglaterra, “donde vivió con grandes angustias once años”, según escribe su hijo Rafael María de Labra[viii].

Tras la muerte de Fernando VII regresa a España al declararse la amnistía general en marzo de 1834. Se reincorpora al ejército partiendo, en febrero de 1836, para La Habana, como Primer Comandante del Regimiento de Infantería de Línea Galicia con el grado de coronel. En 1837 desempeña el cargo de Vocal de la Comisión Militar Ejecutiva Permanente y en 1839 contrae matrimonio con doña Rafaela González Cadrana, natural de Gijón, hija de Ignacio González Cadrana, Sub-Intendente de Cuba[ix]. En 1840 o 1841 fueron padres de Rafael María de Labra y Cadrana, el gran abolicionista español, prestigioso jurista y adalid de la unión entre España y los países hispanoamericanos, a quien su amigo Elías José Con y Tres, en elogioso artículo, recuerda como “un cerebro de mentalidad privilegiada, una conciencia de inmaculada honradez y un espíritu magnánimo defensor de todas las causas justas, de todas las ideas nobles y rindiendo culto a las creencias democráticas”[x].

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Ramón María de Labra, fotografía publicada en Memoria descriptiva, histórica y biográfica de Cienfuegos y las fiestas del primer centenario de la fundación de esta ciudad 1819-1919 (La Habana, 1920), de Pablo L. Rousseau & Pablo Díaz de Villegas.

El 15 de agosto de 1843, Ramón María de Labra es ascendido a Brigadier, siendo nombrado Gobernador Político y Militar de la próspera villa de Cienfuegos, la antigua colonia Fernandina de Jagua, fundada en 1819 por Luis de Clouet, militar francés al servicio de España. Tomó posesión de sus cargos el 21 de febrero y apenas transcurridos dos meses de su llegada, el 19 de abril, inicia el proyecto para establecer el alumbrado público en la villa, que se logra totalmente en 1847. Fomenta el progreso de Cienfuegos, promoviendo actuaciones que favorecen el comercio, la industria y la educación. Inaugura un mercado público más cómodo y amplio que el anterior, da inicio a los trabajos del ferrocarril de Cienfuegos a Santa Clara (cuyo reglamento aprueba, con fecha 11 de enero de 1848) y a la construcción de la cárcel de la jurisdicción, coloca la primera piedra de la torre de la iglesia, amplía el servicio de correos y logra el establecimiento de un vapor destinado a realizar viajes a la Habana, Trinidad y Santiago de Cuba, lo que supuso una mejora considerable para las comunicaciones de la región.

Durante su mandato se abre la primera imprenta, que publica la Hoja Económica, periódico pionero de la villa, y se da un gran impulso a la educación estableciéndose una Comisión local de Instrucción Primaria bajo su presidencia. Se abren dos nuevos colegios públicos, la primera academia de taquigrafía y el primer gimnasio público, así como el Liceo Artístico y Literario, importante centro cultural.

El 2 de abril de 1848, por medio de una Real Orden, la reina Isabel II concedió a la villa el uso de escudo de armas y el de uniforme para los individuos del ayuntamiento. En ese año, se produce la fracasada conspiración independentista del General Narciso López y desde las páginas del periódico La Verdad (de Nueva York) se insinúa que Ramón María de Labra, buen amigo de López, tenía conocimiento de la trama. En noviembre, el brigadier Francisco de Velasco, le instruye causa por su culpabilidad en la fuga del General, aunque sale indemne de dicha acusación. Ese mismo mes, el día 7 de noviembre de 1848, cesa como Gobernador Político y Militar de Cienfuegos[xi].

Regresó a la Península en 1849. En 1850 y 1851 es Gobernador y Comandante General de Almería, pasando luego a la reserva y estableciéndose en Madrid al cuidado de la educación de su hijo. Falleció el 8 de mayo de 1870. Alcanzó numerosas distinciones, tales como: Comendador de la Real Orden Americana de Isabel la Católica, Caballero de la Real Orden de San Hermenegildo o Caballero de Primera Clase de la Orden Militar de San Fernando.

El 22 de abril de 1919, al celebrarse las fiestas del primer centenario de la ciudad de Cienfuegos, se coloca la primera piedra del monumento erigido en su honor, donado por la Colonia Española de la localidad y esculpido por el escultor español Victorio Macho. En el parque José Martí, el busto de Ramón María de Labra Gómez remata una columna en la que leemos: “Al inolvidable Gobernador Exmo. Sr. Don Ramón María de Labra dedica este recuerdo el pueblo de Cienfuegos”. Nada encontramos en Cangas de Onís que recuerde a su ilustre hijo, no estaría de más remediarlo.

Francisco José Pantín Fernández

Artículo publicado, sin las notas y la bibliografía, en Fiestas de San Antonio, Cangas de Onís, Sociedad de Festejos de Cangas de Onís, 2013. Mi agradecimiento a Mayté García Vega, del Centro de Información y Gestión Tecnológica de Cienfuegos (Cuba), por su colaboración.

[i] Datos que debo a don Celso Diego Somoano, Cronista Oficial de Cangas de Onís. En Asturias, paraíso del turista (Covadonga, 1925), de Antonio Pérez Pimentel, aparece una fotografía de esta casa, realizada por Amparito Sordo Sotres. Finalmente, la casa ha sido derruida en el año 2015.

[ii] Archivo Notarial de Cangas de Onís, escribano Antonio Blanco Intriago (Cangas de Onís), testamento de D. Benito de Labra Gómez (¿año 1840?).

[iii] Davies, Catherine & Sánchez, Sarah, “Rafael María de Labra and Ramón Labra: Two Generations of Revolution and Liberal Reform in Spain and Cuba”, en Hispanic Research Journal, vol. 11, nº 1, February, 2010, p. 19.

[iv] Varo Montilla, Francisco, “La participación de la tropa en la sublevación del Palmar”, en Espacio, Tiempo y Forma, UNED, Serie V, H.ª Contemporánea, t. 15, 2002, págs. 25-40.

[v] Roca Vernet, Jordi, Política, Liberalisme i Revolució. Barcelona, 1820-1823, Barcelona, Universitat Autònoma de Barcelona, 2007, p. 49. Diario de las actas y discusiones de las Cortes. Legislatura de los años de 1820 y 1821, Madrid, 1820 (sic), Imprenta especial de las Cortes, por don Diego García y Campoy, tomo primero, p. 240.

[vi] Gil Novales, Alberto, Diccionario biográfico de España (1808-1833), Madrid, Fundación Mapfre, 2010, p. 1617. Guía de Forasteros en Madrid para el año de 1821. [Madrid], en la Imprenta Nacional, [1821].

[vii] Según Davies, p. 20: Herrero Maté, G., Liberalismo y milicia nacional en Pamplona durante el siglo XIX, Pamplona, Universidad Pública de Navarra, 2003, p. 139; Del Río Aldaz, R., Orígenes de la guerra carlista en Navarra (1820-1824), Estella, Gobierno de Navarra – Institución Príncipe de Viana, 1987, pp. 315-41.

[viii] Labra, Rafael Mª de, La política colonial y la Revolución española de 1868. Madrid, Tip. Sindicato de Publicidad, 1916, pp. 55-56.

[ix] Doña Rafaela González Cadrana falleció en Madrid el 11 de noviembre de 1871, a los 68 años de edad. Vid. Diario Oficial de Avisos de Madrid, Madrid, miércoles 3 de enero de 1872, año CXIV, núm. 3, p. 1.

[x] Con y Tres, Elías José, “D. Rafael María de Labra” en El Popular, Cangas de Onís, 30 de abril de 1918, año III, núm. 81, pp. 1-2.

[xi] Portell Vilá, Herminio, Narciso López y su época, La Habana, Cultural S.A., 1930.

Bibliografía

Domingo Acebrón, María Dolores, Rafael María de Labra : Cuba, Puerto Rico, Las Filipinas, Europa y Marruecos, en la España del Sexenio Democrático y la Restauración (1871-1918), Madrid, CSIC, 2006.

Hernández Ruigómez, Almudena & González de Heredia y de Oñate, Carlos M.ª, “El pensamiento abolicionista de Rafael María de Labra expuesto a través de su actuación parlamentaria”, en Solano, Francisco de & Guimerá, Agustín (eds.), Esclavitud y derechos humanos. La lucha por la libertad del negro en el siglo XIX. Madrid, CSIC, 1990.